En la actualidad llevamos un ritmo de vida ajetreado y activo. Muy sujeto
a las luces azules, ya sea de forma profesional o durante nuestro tiempo
de ocio, sumado a una carga de estímulos visuales que nos provocan
una gran fatiga visual.


CALMA surge teniendo en cuenta esta situación en la que actualmente
vivimos, siendo esa última luz del día que nos hace desconectar.
Inspirada en las luces del atardecer, queriendo aludir a esos últimos ra
llos de luz que se escapan cuando el sol se esconde, viendo como esos
rallos destacan sobre el cielo azul dándonos una sensación de calidez a
pesar de la oscuridad que está presente.

Se trata de una iluminaria de techo, de luz calidad formada por un cuer
po cilíndrico principal de aluminio y por un plafón de cerámica en color
crudo, en dos modelos distintos.

El plafón se abre por la parte superior sin llegar a cerrar el cono. Sus dos
variantes de formas cónicas se caracterizan por su corte en vertical que
rompe por completo la forma del plafón, dejando que la luz escape,
acentuando aún más esa referencia al atardecer.